Un recorrido teatral muy particular en el Día Mundial del Teatro (1ª parte) | Día 4: Cuesta no perder el ritmo

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En el Día Mundial del Teatro (27 de marzo), se ha escogido a diversos autores para que escriban mensajes inspirados en el arte más antiguo desde las diferentes regiones de la UNESCO. De entre ellos, me ha gustado mucho el de la escritora y periodista mexicana, representante de la región de las Américas, Sabina Berman:

«Más que la literatura, más que el cine, el teatro –que exige la presencia de unos seres humanos ante otros seres humanos– es maravillosamente apto para la tarea de salvarnos de volvernos algoritmos. Puras abstracciones. Quitémosle al teatro todo lo superfluo. Desnudémoslo. Porque mientras más sencillo el teatro, más apto para recordarnos lo único innegable: somos mientras somos en el tiempo, somos mientras somos carne y huesos y un corazón latiendo en nuestros pechos. Somos aquí y ahora solamente»

Si hay algo que me apasiona de verdad, que me llega a lo más profundo es una buena obra de teatro. Me gusta leerla, claro, pero no hay nada como atravesar la marquesina, cruzar el vestíbulo y sentarse frente a un escenario cuyo telón solo contribuye a aumentar la expectación. El secreto es dejarse llevar, olvidarse de todo y entregarse a la magia.

Uno de los puntos culminantes de cualquier viaje es, para mí, el momento de ir al teatro. Hoy, como parte del reto personal que estoy llevando a cabo, os muestro algunos de los que más me han impactado. ¡Espero que los disfrutéis tanto como yo!

 

Londres (Inglaterra), Globe Theatre: el hogar de Shakespeare

Tengo mi ritual teatral particular que consiste en tomar una copa de vino tinto (acompañado o no por algo de picar, eso ya depende) en el bar del teatro al que voy a ver la representación. Lo importante es llegar temprano para entrar en situación, ver llegar poco a poco al resto de espectadores y, si hay suerte, compartir barra con los actores.

Con su gran tradición escénica, Londres es la ciudad perfecta para una velada teatral, ya sea en su vertiente más comercial en cualquiera de los magníficos teatros del West End o en alguna de las salas de teatro independiente repartidas por los barrios más cool de la ciudad.

Sin embargo, si hay un teatro que se desmarca de todos los demás ese es el Shakespeare’s Globe. Se trata de una fiel reconstrucción del original de 1599 que, como la mayoría de teatros isabelinos, era circular, al aire libre y con un amplio patio interior. Los asistentes se agolpaban en el patio, que funcionaba como platea, y en las galerías que lo circundaban para ver las obras de la compañía teatral residente llamada Lord Chamberlain’s Men, de la que formaba parte William Shakespeare. Ante 3000 espectadores, se estrenaron en él piezas para la historia como Julio César, Hamlet Macbeth.

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Hubo un segundo Globe después de que un cañonazo de los efectos especiales se les fuera de las manos durante Enrique VIII y redujera el primero a cenizas. Reconstruido de inmediato, en él siguió llevándose a escena todo cuanto salía de la pluma del prolífico William hasta que la administración puritana, en 1642, prohibió cualquier diversión, teatros claro incluidos. Al quedar en desuso, acabó siendo demolido dos años después.

A mediados del siglo pasado, el actor, director y productor estadounidense Sam Wanamaker decidió crear el Fondo Shakespeare’s Globe para reconstruir el teatro a imagen y semejanza del original. El nuevo Globe abrió sus puertas en 1997, cuatro años después de la muerte de su benefactor.

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Este es el vestíbulo del complejo del Shakespeare’s Globe

El Globe actual depara a la vera del río Támesis toda una experiencia para los fetichistas del teatro como yo, con incluso recorridos en los que actores reciclados en guías desvelan los entresijos más escabrosos de sus viejos protagonistas.

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Una vez en el interior, se atraviesa el hall hasta salir de nuevo al aire libre | El suelo de esa parte del conjunto teatral está cubierto por baldosas que tienen grabados nombres de actores teatrales de alrededor del mundo | Desde ahí, presentando tu entrada, accedes al Globe propiamente dicho, donde un acomodador te conduce hasta tu localidad, ya sea en el patio central (en el que estás de pie) o en uno de los palcos

Fiel a su original, el telón se alza de abril a octubre aunque caigan chuzos de punta (¡es lo que tiene estar a la intemperie en una ciudad de clima tan peliagudo!) y, al igual que antaño, pagas más si te sientas bajo el techo de paja en las bancadas de cualquiera de los tres pisos y menos si optas por estar de pie en el patio y al ras, pero mucho más cerca de los actores. Si eliges esto último, se pueden conseguir entradas por unas 5 libras, todo un dineral si se compara con el penique escaso que le costaba al populacho o los stinkards (algo así como los malolientes), como por razones fáciles de imaginar les llamaban los comediantes cuando a la gleba no le gustaba la obra y les lanzaban insultos y cascos de botellas.

Para completar el objetivo del Globe por recrear la experiencia de los actores y el público de antaño, en enero de 2014 abrió sus puertas el Sam Wanamaker Playhouse, un teatro jacobino cubierto similar al escenario en que Shakespeare actuaba en invierno. Este segundo teatro, más pequeño que el principal, se construyó con materiales y métodos artesanales propios del siglo XVII, y su programación incluye además de obras teatrales, montajes de ópera y recitales de música bajo la cálida luz de velas y candelabros, como era la costumbre de la época.

Mi obra elegida para una inolvidable experiencia en el Globe fue Enrique V, de la que podéis leer la sinopsis aquí. Estuve en uno de los palcos, ataviados con sencillos bancos de madera para los que, si quieres, puedes alquilar un almohadón en un puesto del vestíbulo para estar más cómoda.

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La representación fue ultra-súper-mega emocionante, apoteósica. Me di cuenta de que estaba conteniendo la respiración para no perderme detalle en muchos momentos. La gente estaba completamente entregada. Mis compañeros de palco eran todos ingleses de una cierta edad, duchos en teatro, hasta el punto de que uno de ellos (un señor encantador) siguió toda la obra libro en mano. ¡Así da gusto, caramba!

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Escenario del Globe
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El escenario del Globe sigue la estructura típica isabelina, con un escenario que se adentra en el patio donde el público ve la obra de pie
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Con capacidad para 1600 personas, el Globe cuenta con tres pisos de galerías cuyos asientos son simples bancos de madera | El techo es de paja (thatched roof), como el original, el único que la ciudad ha permitido construir no sin antes cumplir con ciertos requisitos de seguridad
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Feliz ante la idea de ver una obra de Shakespeare en este recinto | El señor cuyo perfil aparece en la foto es el que estuvo siguiendo la actuación de principio a fin con la obra de Shakespeare en la mano

DÓNDE: 21 New Globe Walk | Bankside | London SE1 9DT

MÁS INFORMACIÓN: www.shakespearesglobe.com

 

La Valeta (Malta), Teatro Manoel: el tercer teatro más antiguo de Europa

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El Manoel es íntimo, recogido, bonito a más no poder

El tercer teatro más antiguo de Europa sigue funcionando para mayor gloria de los malteses, que defienden esta joya arquitectónica de su capital —que es, además, el hogar de la Orquesta Filarmónica Nacional de Malta— con una programación cuidada y de calidad donde no falta la ópera. Fue precisamente uno de sus caballeros, António Manoel de Vilhena —un noble portugués que llegó a ser gran maestre de la Orden de Malta— quien encargó el teatro en 1731 y lo financió para que sirviera de recreo a la gente honesta.

En esta ocasión no pude coincidir con ninguna representación, pero aun así disfruté de una visita en solitario por el interior, incluida su encantadora cafetería y su pequeño museo de trajes.

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¿Bonita, verdad? Y muy tranquila
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Los trajes expuestos son parte del vestuario real que los actores han llevado en actuaciones históricas
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Este es el traje con el que el tenor maltés Paul Asciak (el de la foto) interpretó a Otelo en 1960 en lo que fue, según la prensa de la época, una actuación  excepcional
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Ante un cuadro con escenas de óperas de Verdi

DÓNDE: 115 Triq it-Teatru l-Antik | Valletta VLT 1426

MÁS INFORMACIÓN: www.teatrumanoel.com.mt

 

Mérida (España), Teatro Romano: una joya de la arquitectura clásica

Llevaba mucho tiempo queriendo asistir al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, el más antiguo de los que se celebran en España y considerado el más importante en su género. Las representaciones de las obras del festival se llevan a cabo anualmente, durante los meses de julio y agosto, en el espectacular teatro romano de Mérida, una de las construcciones de estas características que mejor representa los sólidos modos y las formas armónicas de la arquitectura romana en época del emperador Augusto. Desde 2007 es, además, uno de los 12 Tesoros de España. Ahí es nada.

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Justo antes de entrar al anfiteatro, puedes hacer una parada en este chill out 
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Por este túnel se llega a las gradas del anfiteatro

El festival inició su andadura en el año 1933 con la puesta en escena de la Medea de Séneca, en versión de Miguel de Unamuno y la actriz Margarita Xirgu como protagonista. Tras otra edición en 1934 y debido a la tensión política que se vivía en España, se suspendió la actividad hasta su reinicio 19 años después con la representación de Fedra a cargo de una compañía de teatro universitario. En 1954 volvió el teatro profesional a Mérida con un Edipo interpretado por Francisco Rabal, y desde entonces hasta la fecha se ha celebrado ininterrumpidamente acogiendo en su escenario bimilenario las representaciones de las obras más grandes del teatro clásico grecolatino.

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A punto de empezar la obra

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Para la ocasión (y es que encima era mi santo), elegí la obra Edipo rey de Sófocles, una de las tragedias griegas más representativas. Ya se sabe: monólogos solemnes, personajes sometidos a terribles designios del destino y muertes, muchas muertes. Había que hacerlo bien, entrar en ese túnel del tiempo por la puerta grande. Y todo lo que allí vi y oí, arropándose en la cálida noche, me dejó extasiada.

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Un regalo genial en el día de mi santo

DÓNDE: Plaza Margarita Xirgu, s/n | 6800 Mérida (Badajoz)

MÁS INFORMACIÓN: www.festivaldemerida.es

 

Praga (República Checa), Teatro Srnec: el primer teatro negro del mundo

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Puerta de entrada del teatro Srnec de Praga

El teatro negro de Praga tiene sus orígenes en los espectáculos de sombras de la antigua China. En el XVIII, esta particular expresión teatral llegó a Japón, integrándose en la forma de teatro tradicional con marionetas llamado bunraku (del que os hablaré próximamente). En Europa, el artista francés vanguardista Georg Lafaille fue el fundador del teatro negro moderno que, en 1955, se exportó a la actual República Checa por titiriteros oriundos de ese país.

En la década de los sesenta, Jiří Srnec, un artista checo de gran talento, encumbró el teatro negro hasta límites insospechados convirtiéndose en un personaje muy aclamado en todo el mundo. Desde entonces, este tipo de teatro ha vivido un gran florecimiento, sobre todo tras la llamada Revolución de Terciopelo.
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Así lucía el escenario del teatro Srnec antes de levantarse el telón

En mi viaje a la capital checa me recomendaron el Srnec por ser el teatro negro más antiguo y de mayor renombre. Además, el espectáculo que ofrecía —y sigue ofreciendo— «Antologia» me pareció atractivo, así que ni me lo pensé.

La característica principal de este tipo de teatro es que no contiene diálogo sino que es una mezcla de pantomima, baile, acrobacias, música y efectos visuales. De hecho, se basa en la técnica de la caja negra desarrollada por Georges Méliès y por el innovador Stanislavsky, que juega con el ojo humano. En este caso, una sala sumida en la más completa oscuridad esconde a unos actores vestidos totalmente de negro que se mueven libremente por un escenario cuyo fondo es también negro. Lo único que puedes distinguir es a los otros actores que van vestidos con ropas de colores vivos y que, por la acción de los «invisibles», parece que estén volando o que algunos objetos cobren vida. Toda una explosión de creatividad, luz y color. Hay que verlo.

DÓNDE: Palác Savarin | Na Příkopě 10 | Praha 1

MÁS INFORMACIÓN: www.srnectheatre.com

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Merecen un capítulo aparte las formas tradicionales de teatro japonés, tan antiguas, delicadas y difíciles de ejecutar que sus actores son considerados ídolos nacionales. No quería marcharme de Japón sin poder experimentar este tipo de arte en primera persona, pero ya os lo contaré en próximas entradas. De momento, os dejo con otra cita de Sabina Berman:

«Viva el teatro. El arte más antiguo. El arte más presente. El arte más asombroso. Viva el teatro»

¡Nos vemos, de nuevo, mañana!

 

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